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Eje Intestino Cerebro: una conexión clave entre salud digestiva y bienestar emocional

La conexión entre el intestino y el cerebro es mucho más importante de lo que imaginamos. Ambos están estrechamente vinculados a través de una comunicación constante que influye en nuestro bienestar físico y emocional. Entender la relación del Eje Intestino Cerebro puede ayudarnos a cuidar mejor nuestra salud y a prevenir o mejorar problemas digestivos, emocionales y hasta cognitivos, por lo que es un aspecto fundamental en mi tarea como dietista-nutricionista.

¿Qué es el eje intestino-cerebro y por qué es importante?

El eje intestino-cerebro puede entenderse como una conexión directa y constante entre el cerebro y el sistema digestivo, que permite que ambos se comuniquen entre sí de manera activa. 

Entender su importancia es fundamental para abordar diversas patologías. Por ejemplo El síndrome del intestino irritable  (SII),  se considera actualmente como un trastorno en la interacción del eje intestino-cerebro. Por ese motivo, al abordar una dieta para el cólon irritable, es imprescindible entender el eje intestino cerebro.

Eje Intestino Cerebro
Eje Intestino Cerebro

¿Cómo se da la conexión entre el eje intestino cerebro?

Este intercambio ocurre a través de diversas vías o sistemas que trabajan juntos

Conexión física mediante el nervio vago

El nervio vago actúa como un «cable» que conecta el cerebro con el intestino, llevando mensajes en ambas direcciones. Por ejemplo, si estás nervioso, tu cerebro puede enviar señales que afecten tu estómago, causando náuseas.

Factores inmunológicos

El sistema inmunológico del intestino y del cuerpo en general juega un papel importante en esta comunicación. Los problemas en el intestino, como inflamaciones, pueden enviar señales de «alarma» al cerebro y viceversa.

Vías neuroendocrinas

Hormonas y neurotransmisores, como la serotonina, que en su mayoría se producen en el intestino, también ayudan a transmitir información entre el intestino y el cerebro. Esto explica por qué lo que pasa en tu estómago puede influir en tu estado de ánimo.

Microorganismos intestinales

Los billones de bacterias en el intestino (la famosa microbiota) producen sustancias químicas que también envían señales al cerebro. Por ejemplo, estas bacterias pueden influir en cómo manejamos el estrés o cómo nos sentimos emocionalmente.

En resumen, el eje intestino-cerebro es una autopista de comunicación en dos direcciones donde el cerebro puede influir en la salud digestiva, y el estado del sistema digestivo puede impactar la salud mental y emocional.

Cómo influye el eje intestino-cerebro en tu salud emocional

El eje intestino-cerebro no solo es responsable de las funciones físicas, sino que también tiene un papel clave en nuestras emociones. A través de esta conexión, el intestino envía señales al cerebro que pueden influir en nuestro estado de ánimo, niveles de estrés y bienestar general. Por ejemplo, el 90% de la serotonina, conocida como la «hormona de la felicidad», se produce en el intestino. Esto explica por qué problemas como la disbiosis intestinal o desequilibrios en la microbiota pueden relacionarse con trastornos emocionales como ansiedad o depresión. Mantener un intestino sano no solo mejora nuestra digestión, sino también nuestra estabilidad emocional.

Consejos prácticos para cuidar el eje intestino-cerebro a través de la alimentación

Cuidar la conexión entre el intestino y el cerebro comienza por una alimentación equilibrada y consciente. Algunos consejos clave incluyen:

  1. Incluir alimentos probióticos y prebióticos: Productos como yogur natural, kéfir, chucrut o alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres) favorecen una microbiota saludable.
  2. Evitar alimentos ultraprocesados: El exceso de azúcares, grasas trans y aditivos puede alterar el equilibrio intestinal y afectar la comunicación con el cerebro.
  3. Asegurar una ingesta adecuada de ácidos grasos omega-3: Presentes en pescados como el salmón y las nueces, ayudan a reducir la inflamación y mejoran la función neuronal.
  4. Hidratarse correctamente: Un intestino bien hidratado trabaja mejor y favorece una comunicación fluida con el cerebro.
  5. Evitar el estrés excesivo: Técnicas como la meditación o el yoga pueden ayudar a reducir el impacto del estrés en el eje intestino-cerebro.

Estos cambios en los hábitos diarios no solo favorecen la salud intestinal, sino que también mejoran la claridad mental y el bienestar emocional.

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