Llevar adelante una dieta para el colon irritable (Síndrome del Intestino Irritable), puede mejorar considerablemente el bienestar de las personas que padecen esta enfermedad.
En este artículo, desde mi rol de dietista-nutricionista abordaré los diferentes aspectos del Síndrome del Intestino Irritable para que puedas conocer con mayor detalle todo lo vinculado a sus síntomas, diagnósticos, causas, tratamientos, dietas y varias otras cuestiones.
¿Qué es el Síndrome del Intestino Irritable (SII) y qué impacto tiene en quienes lo padecen?
El síndrome del intestino irritable (SII), también conocido como colon irritable, es una enfermedad orgánica y crónica, cuya sintomatología consiste principalmente en dolor abdominal recurrente y alteración en la frecuencia de las deposiciones y/o la consistencia de las heces.
El colon irritable tiene un impacto claramente negativo en la calidad de vida de quien lo padece y su origen es multifactorial.
Los tratamientos actuales van orientados al control de esos síntomas y la mejora de la calidad de vida por lo que las dietas para el colon irritable aparecen como una opción a evaluar muy seriamente frente a este padecimiento.
El SII se considera actualmente como un trastorno en la interacción del eje intestino-cerebro, aunque anteriormente era considerada como enfermedad funcional, término que se eliminó por interpretarse como no orgánico, lo que hizo que se llegara a considerar incluso una enfermedad psicológica.
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Si bien con esta descripción a alguien le puede parecer algo menor, la realidad es que estamos ante una enfermedad crónica no transmisible con alta prevalencia a nivel mundial (entre el 5-10% de la población sana la padecerá en algún momento), con gran variedad de síntomas, origen multifactorial, de difícil diagnóstico y con un alto coste económico y sanitario, además de su gran impacto en la vida de quienes la padecen.
Sabemos que es más frecuente en mujeres y los casos nuevos diagnosticados disminuyen a partir de los 50 años de edad. Encontramos fuentes que indican que supone entre el 25 % y el 50% de las consultas de gastroenterología, y es una causa importante de incapacidad laboral.
Con estos datos vemos que no es para nada un tema menor.

Dietoterapia: cómo una nutrición adecuada puede mejorar el colon irritable
El objetivo de los tratamientos farmacológicos de SII en la actualidad es sintomático para mejorar la calidad de vida del paciente. Los síntomas principales a los que apuntan los tratamientos existentes son: dolor abdominal, hinchazón abdominal (lo reporta el 90%), estreñimiento y/o diarrea.
Desde el punto de vista de la dietoterapia, la intervención nutricional que busque mejorar el colon irritable va a variar para cada paciente en base al subtipo de SII que se haya identificado (debajo te cuento más sobre los subtipos) y del propio conocimiento que el paciente ya trae de alimentos que sabe que desencadenan sus síntomas. Por eso, lo más recomendable es una dieta personalizada.
Hay 2 aspectos del efecto de la dieta en el comportamiento del SII y de otras enfermedades intestinales: la interacción de los alimentos con la microbiota intestinal, que puede verse alterada; y la fermentación en el colon (o intestino grueso) de los alimentos que no son bien digeridos y que degenera en gases contribuyendo a la “hinchazón” y/o distensión abdominal que, combinada con la hipersensibilidad visceral, conduce a dolor abdominal.
A continuación, se revisan las intervenciones dietéticas más habituales, según la evidencia científica.
Dieta alta en fibra
La fibra es la principal fuente de carbohidratos disponible para la microbiota y su alto consumo aumenta la diversidad de microorganismos y la producción de sustancias beneficiosas. La fibra dietética está presente de forma natural en frutas, vegetales, legumbres y granos enteros y su fermentación en el colon produce ácidos grasos de cadena corta y gases, existiendo beneficios contrastados de esos ácidos grasos, junto con otras sustancias, en la conservación de la barrera intestinal, en la inhibición de la señal inflamatoria y en la inmunidad.
Dentro de los tipos de fibra dietética, solubles e insolubles, las fibras solubles ralentizan la digestión y están presentes en la avena, nueces, legumbres, algunas frutas y verduras. Un suplemento de fibra soluble comúnmente usado para el alivio sintomático en el SII es el psyllium. Por su lado, la fibra insoluble disponible en alimentos como salvado de trigo, verduras y cereales integrales no es directamente útil para aliviar los síntomas de SII pues, aunque no fermentan mucho, su presencia aumenta la velocidad de tránsito intestinal, lo que reduce el tiempo de fermentación bacteriana de los alimentos no digeridos.
Aunque está en debate, la dieta estándar para el SII es alta en fibra, sobre todo en los pacientes de SII-E (estreñimiento), ya que no tiene efectos secundarios graves, puede beneficiar a la microbiota y, además, ablanda las heces, si bien no alivia el dolor. La recomendación clínica siempre es comenzar con suplementos de fibra en dosis bajas y aumentar gradualmente, ya que algunos síntomas del SII se pueden exacerbar con la fibra (hinchazón, gases o dolor).
Dieta baja en FODMAPs
En este protocolo dietético se reduce o elimina temporalmente el consumo de un gran número de alimentos vegetales altos en contenido de FODMAPs (del inglés, Fermentable Oligosacharides, Disacharides, Monosacharides And Polyols), entre ellos las legumbres, varios cereales, además de un número importante de frutas y verduras, así como de productos lácteos altos en lactosa. No hay restricción de ningún tipo de grasas, ni de proteína animal. Posteriormente, se reincorporan escalonadamente, para observar los efectos de cada alimento aisladamente, hasta definir una dieta a medida del paciente, en función de su reacción a la reintroducción de alimentos.
En la actualidad muchos dietistas-nutricionistas estamos aplicando este protocolo, como prefiero denominarlo, con buenos resultados en la mayoría de los casos, y ya hace un tiempo que se comenzó a recomendar por ciertos grupos de expertos. Hay un buen número de estudios sobre esta dieta que recogen buenos resultados en cuanto a la reducción de síntomas en SII, pero también existe cierta cautela por sus posibles efectos adversos: alteración de la microbiota en contra de bacterias beneficiosas (es baja en prebióticos) y posible déficit de nutrientes si la restricción de alimentos vegetales se mantiene en el tiempo. Por todo esto, es importante llevar a cabo este tipo de dieta o protocolo bajo la supervisión de un dietista-nutricionista con experiencia en su aplicación y supervisión
Este protocolo nutricional consta de 3 fases:
- Fase de eliminación, se retiran o limitan todos los alimentos altos en componentes FODMAPs, mayormente de origen vegetal (legumbres, cereales con gluten, verduras y frutas) así como los lácteos. Te suministraré una extensa lista de alimentos indicando los de consumo sin restricción, consumo moderado o los que no se deben consumir.
- Fase de reintroducción, se reincorporan secuencialmente y de uno en uno los alimentos previamente retirados.
- Fase de personalización, se diseña la dieta adaptada al paciente en función de la reacción o tolerancia observada en la fase de reintroducción. De aquí obtendremos una planificación en la que no estarán incluidos algunos alimentos, otros se podrán incluir pero hasta cierta cantidad por ingesta y otros tendrán vía libre. Pero incluso los que en este momento queden excluidos, debido a la baja tolerancia mostrada por la aparición de síntomas durante la fase de reintroducción, se podrán volver a testear cada cierto tiempo, ya que la tolerancia puede evolucionar con el tiempo.
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Dieta sin gluten
La prevalencia de celiaquía suele ser más alta en pacientes con SII-D que en los otros subtipos, en cualquier caso, una dieta sin gluten suele reducir los síntomas gastrointestinales en SII. En las guías clínicas se recomienda verificar si los pacientes con SII-D tienen celiaquía mediante análisis serológicos, antes de aplicar el tratamiento dietético. En cualquier caso, se desconoce si los síntomas los desencadena el gluten o algún otro componente del trigo y otros cereales, como podrían ser los mencionados FODMAPs.
Dieta antiinflamatoria
No existe una única dieta denominada así, como tal, pero lo más parecido sería la dieta mediterránea (DM). A diferencia de la dieta occidental, cargada de grasas saturadas y carbohidratos refinados y con efecto inflamatorio, la DM es alta en fibra, nueces, legumbres, frutas, verduras y pescado. Tiene pocas grasas saturadas y la mayoría de sus grasas son monoinsaturadas (aceite de oliva) o poliinsaturadas de tipo omega-3 (pescado y frutos secos). Además, tiene un buen aporte de antioxidantes, procedentes de ingredientes como el ácido oleico y los polifenoles (aceite de oliva virgen extra), además del consumo de frutas y vegetales crudos. El conjunto de nutrientes que la conforman (ácidos grasos omega-3, ácido nítrico y polifenoles, entre otros) que poseen efectos antiinflamatorios, vasodilatadores, inmunomoduladores y antioxidantes, mejoran la micro regulación de los tejidos. Por todo ello, este patrón dietético favorece el equilibrio y la cantidad adecuada de población bacteriana beneficiosa en la microbiota, lo que puede modular el estado oxidativo de la barrera intestinal, la respuesta inmune y la inflamación.
Si quieres profundizar sobre los llamados «Alimentos antiinflamatorios» puedes leer Alimentos antiinflamatorios: qué dice la ciencia y cómo aplicarlo en tu dieta diaria
Dieta baja en grasas
Los resultados van a depender del tipo de grasa y su calidad. De forma muy breve diremos que las grasas saturadas no nos interesan por producir un efecto inflamatorio y que, sin embargo, las grasas insaturadas sí van a ser beneficiosas siempre que se mantenga un equilibro adecuado entre los ácidos grasos omega-6 (ciertos aceites vegetales y semillas) y los ácidos grasos omega-3 (pescado azul, semillas, lácteos…), de este modo se obtiene un efecto anti-inflamatorio, de modulación del sistema inmune y un efecto positivo en la microbiota de los ácidos grasos omega-3.
Probióticos y prebióticos
Dado que el SII se asocia con disbiosis intestinal (cambios en la diversidad de la microbiota, afectando al equilibrio entre población bacteriana beneficiosa y perjudicial), parece razonable pensar que la suplementación con bacterias beneficiosas puede ayudar en el tratamiento del SII, sin embargo, esto no se ha podido confirmar porque la mayoría de los estudios disponibles fueron con muestras pequeñas de población y de corta duración. Aun así, se usan probióticos para mejorar los síntomas abdominales y la sensación de hinchazón.
En cuanto a los prebióticos (componentes dietéticos que apoyan el crecimiento y la actividad de la flora bacteriana beneficiosa), no hay suficiente evidencia de sus efectos beneficiosos en SII, y en muchos casos empeoran algunos síntomas intestinales. Sus efectos parecen depender del tipo y de la dosis de prebióticos en la dieta.
En general, el protocolo FODMAP parece ser el que tiene mejores resultados hasta la fecha en pacientes con SII, especialmente en SII-D y, como dietista-nutricionista, puedo guiarte en su correcta aplicación.
Causas y síntomas del colon irritable
Las posibles causas del SII son diversas y a menudo cuesta discernir si algunas condiciones son causa o efecto de esta patología. Actualmente se consideran demostradas las siguientes alteraciones orgánicas:
Movimiento gastrointestinal o peristaltismo.
En función de cómo de rápido se mueve el intestino y de la consistencia de las heces, el SII se clasifica como SII-D (diarrea), SII-E (estreñimiento) y SII-M (mixto, donde se presenta alternancia de diarrea y estreñimiento).
Hipersensibilidad visceral
Es la percepción aumentada de los estímulos a nivel intestinal, bien sean químicos o mecánicos, que conduce a dolor abdominal o malestar.
Entre las teorías que se manejan está la de la hipersensibilización de los nervios de la pared intestinal de manera selectiva, debido a la distensión (medible) o a la “hinchazón” (no medible) intestinal, así como una excesiva sensibilidad en los receptores de presión en ciertas zonas, que se traduce en dolor. En la “hinchazón” no se altera el perímetro abdominal, pero parece existir algún tipo de alteración en el tránsito de los gases abdominales. Los pacientes con este síntoma presentan niveles aumentados de mediadores inflamatorios y activación alterada de un receptor que aumenta el dolor visceral.
Inflamación intestinal
En el SII se ha observado activación inmunitaria en la mucosa intestinal generando inflamación de bajo grado, con aumento de ciertas células inmunitarias en el colon y algunas zonas del intestino delgado. Este aumento de células inmunitarias activas y cercanas a nervios del colon, además de su incremento en la mucosa intestinal, se han relacionado con el dolor abdominal. Se ha observado también en algunos pacientes un desequilibrio en ciertas sustancias que regulan la inflamación en el cuerpo.
Además, ciertas enzimas (proteasas) están más activas de lo normal, lo que puede causar que el intestino sea más «permeable» o menos selectivo, es decir, que puede dejar pasar sustancias dañinas, y esto contribuye a molestias como el dolor abdominal o visceral.
Microbiota alterada
Dos de las funciones ya constatadas de la microbiota son la modulación del sistema inmune, con impacto global, y el mantenimiento de la homeostasis a nivel intestinal. Su desequilibrio, denominado disbiosis, puede dañar la barrera intestinal, exacerbar el sistema inmune, reducir las sustancias antiinflamatorias o alterar el sistema nervioso entérico (SNE), que pueden degenerar en las alteraciones mencionadas en los puntos anteriores.
En estudios recientes se ha asociado la disbiosis con síntomas neuropsiquiátricos. Por otro lado, la prevalencia de SIBO (en español, Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado) en pacientes con SII es mayor que en personas sanas, de hecho, ambos síndromes comparten varios síntomas y se pueden confundir en su diagnóstico inicial.
Reacción a componentes de la dieta
La sintomatología del SII empeora en más del 50% de los casos en relación con algunos alimentos, las diversas hipótesis al respecto son:
- Anticuerpos contra los alimentos implicados
- Intolerancia a esos alimentos
- Sensibilidad al gluten no celíaca
- Malabsorción de carbohidratos
- Malabsorción de ciertos azúcares fermentables, llamados FODMAPs
- Interacción con el SNE
- Disbiosis intestinal.
Otras alteraciones observadas en SII
- Alteraciones genéticas o epigenéticas (antecedentes familiares aumentan riesgo).
- Malabsorción de ácidos biliares en el colon, que indirectamente deriva en aumento de la motilidad, la sensibilidad visceral (dolor) y la secreción de líquido (tensión abdominal).
- Alteraciones en el eje intestino-cerebro, que implica un aumento de la sensibilidad visceral y central, y que puede ser alterado por la microbiota y viceversa, lo que degenera en dolor recurrente.
- Disfunción psicosocial, ya que en los pacientes de SII son más frecuentes los problemas psicológicos (con riesgo 3 veces mayor de sufrir ansiedad o depresión) que pueden tener una conexión bidireccional de causa y consecuencia con la alteración de la microbiota.
- Adicionalmente, un importante factor de riesgo es haber sufrido una infección gastrointestinal aguda, con una probabilidad del 10% de desarrollar posteriormente SII.
En la imagen a continuación he tratado de resumir la compleja fisiopatología del SII expresando la interrelación entre los distintos factores mencionados.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico
Hasta la fecha no hay parámetros de laboratorio disponibles que identifiquen el SII, por lo que su diagnóstico se basa en el cumplimiento de los criterios Roma IV, además de haber previamente desestimado otras patologías, normalmente en base a la historia clínica sin que sean imprescindibles pruebas adicionales para descartarlas. No es un diagnóstico por exclusión pero sí es necesario, antes de confirmar el diagnóstico de SII, evaluar si están presentes ciertas alarmas denominadas “banderas rojas» y, en caso positivo, se deben realizar pruebas complementarias para descartar otras patologías. El diagrama de flujo de diagnóstico de SII sería el siguiente:

Una vez confirmado el diagnóstico, el SII se clasifica en subtipos dependiendo de las características de las heces y de la frecuencia de las deposiciones, ambos datos en base a la información aportada por el paciente. En la siguiente imagen se muestra la Escala de Bristol, de clasificación de las heces.

Y en función de las características, según Bristol, y de la frecuencia de deposiciones indicada por el paciente, se clasificará el SII del siguiente modo:
| Subtipo | Características |
| SII-D (con diarrea) | > 25% defecaciones con heces tipo Bristol 6 o 7 + < 25% defecaciones con heces tipo Bristol 1 o 2 |
| SII-E (con estreñimiento) | > 25% defecaciones con heces tipo Bristol 1 o 2 +< 25% defecaciones con heces tipo Bristol 6 o 7 |
| SII-M (mixto) | > 25% defecaciones con heces tipo Bristol 1 o 2 + > 25% defecaciones con heces tipo Bristol 6 o 7 |
| SII sin subtipo | Cumple criterios Roma para SII, pero sus hábitos intestinales no pueden ser categorizados en alguno de los grupos anteriores |
Recomendaciones generales para quienes sufren de colon irritable
- Prioriza alimentos bajos en FODMAP e incluye alimentos ricos en fibra soluble, como avena, zanahoria, calabacín y fresas.
- Evita alimentos desencadenantes comunes, como legumbres, cebolla, ajo, y bebidas carbonatadas o gaseosas.
- Evita también el café y el alcohol, así como el exceso de grasas y alimentos ultraprocesados, ya que pueden agravar los síntomas de inflamación y el malestar abdominal.
- Come porciones pequeñas y distribuye las comidas en 5 o 6 tomas al día para facilitar la digestión.
- Mantén una buena hidratación bebiendo alrededor de 2 litros de agua al día.
- Incorpora técnicas de gestión del estrés, como meditación, yoga o paseos al aire libre.
- Haz ejercicio regularmente, ya que esto puede mejorar el movimiento intestinal y reducir el estrés.
- Consulta a una dietista-nutricionista para diseñar un plan alimenticio adaptado a tus necesidades específicas y que pueda dar seguimiento a la evolución.
Preguntas Frecuentes: Conoce más sobre el Síndrome del Intestino Irritable
He repasado en este artículo los aspectos más relevantes del Síndrome del Intestino Irritable, su diagnóstico, tratamiento y posibles dietas. Sin embargo, sé que aún pueden quedar algunas dudas. Debajo te comparto un listado con algunas preguntas que me hacen habitualmente mis pacientes y seguramente pueden ayudarte.
¿Cómo prevenir el colón irritable?
Mantén una dieta equilibrada rica en fibra, evita alimentos irritantes (como grasas saturadas o picantes), gestiona el estrés y practica actividad física regularmente.
¿Qué se puede comer con el colon irritado?
Con el colon irritado, opta por alimentos fáciles de digerir como arroz blanco, zanahorias cocidas, calabacín, pescado al vapor y plátanos maduros.
¿Qué alimentos evitar?
Durante las fases sintomáticas, evita alimentos irritantes como grasas, picantes, café, lácteos, frutas ácidas y legumbres.
¿Cómo curar el colon irritable de forma rápida y natural?
El colon irritable no tiene cura definitiva, pero puedes aliviar sus síntomas de forma natural con una dieta equilibrada, gestionando el estrés mediante técnicas como meditación o yoga, además de realizar ejercicio físico regularmente . Siempre consulta a un profesional sanitario.
¿Qué yogur es bueno para el colon irritable?
Para el colon irritable elige yogures naturales, sin azúcar añadida, sin edulcorantes y, a ser posible, con cultivos vivos (probióticos), como el yogur tipo kéfir o los que indiquen alguna cepa específica (Lactobacillus, Bifidobacterium), que pueden favorecer la salud intestinal. Si eres muy sensible a la lactosa, opta por yogures sin lactosa.
¿Qué fruta es buena para desinflamar el intestino?
En el caso de colon irritable, la fruta que más recomiendo es la papaya, baja en azúcares fermentables (FODMAPs) y con su enzima, la papaína, que favorece la digestión y reduce la inflamación.
¿El Colon irritable tiene cura definitiva?
No, pero sus síntomas pueden reducirse al máximo con una dieta adecuada y adquiriendo otros hábitos saludables. Consulta a tu dietista-nutricionista.
¿Buscas mejorar tu calidad de vida?
Una dieta personalizada puede marcar la diferencia en tu bienestar. Soy Ana Blanco, dietista-nutricionista y puedo ayudarte a identificar los alimentos adecuados para ti y a diseñar un plan nutricional personalizado que se adapte a tus necesidades.
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