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Alimentos antiinflamatorios: qué dice la ciencia y cómo aplicarlo en tu dieta diaria

En los últimos años, el término “alimentos antiinflamatorios” y sus variantes “comidas antiinflamatorias” o “dieta antiinflamatoria” se han vuelto muy populares. Sin embargo, como ocurre con muchos conceptos nutricionales que saltan al gran público, la idea suele simplificarse demasiado. 

No se trata de llenar la dieta de alimentos antiinflamatorios, sino de eliminar todo lo que favorece la inflamación en el marco de una dieta equilibrada. Sigue leyendo que a continuación te explico todo lo que necesitas saber si estás padeciendo de inflamación. 

¿Cómo la alimentación puede ayudar a aliviar la inflamación?

La realidad es que la inflamación es un proceso fisiológico complejo, esencial para la defensa y la reparación, pero que puede convertirse en dañino cuando se mantiene de forma persistente, aunque sea en niveles bajos. A esto lo llamamos inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno vinculado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes y neurodegenerativas.

La buena noticia es que la alimentación puede modular este proceso, pero quizá no como a veces se cuenta. Más que buscar “superalimentos antiinflamatorios” o “bebidas antiinflamatorias”, la evidencia científica muestra que lo verdaderamente relevante es el patrón dietético global, así como otros hábitos saludables.

El papel del patrón dietético: la fuerza de la dieta mediterránea

Numerosos estudios avalan que seguir una dieta mediterránea —rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva virgen extra, pescado azul y cereales integrales— se asocia con menores marcadores de inflamación. Este patrón aporta una combinación de nutrientes y compuestos bioactivos que actúan de forma sinérgica: fibra fermentable, polifenoles, grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3.

Los beneficios se explican en parte por su impacto sobre la microbiota intestinal, cuyo equilibrio determina la producción de metabolitos antiinflamatorios como el butirato, un ácido graso de cadena corta que ayuda a mantener la integridad de la barrera intestinal y modula la respuesta inmunitaria.

Dieta con Alimentos antiinflamatorios

Alimentos y nutrientes con efecto antiinflamatorio

A continuación, comparto un listado o tabla de alimentos antiinflamatorios respaldado por evidencia científica. 

1. Pescado azul y omega-3

El EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico), dos ácidos grasos omega-3 presentes en sardina, caballa, boquerón, atún o salmón, han demostrado reducir mediadores inflamatorios como las prostaglandinas y leucotrienos derivados del omega-6. Estos omega-3 se incorporan a las membranas celulares y desplazan a los omega-6 proinflamatorios favoreciendo la producción de las llamadas resolvinas y protectinas, que ayudan a resolver la inflamación.

  • EPA es el que tiene el efecto antiinflamatorio más directo, porque compite con el ácido araquidónico y reduce la formación de eicosanoides proinflamatorios.
  • DHA apoya el proceso al mejorar la fluidez de membrana, modular la respuesta inmune y generar moléculas que facilitan la resolución final de la inflamación

Ambos colaboran: el EPA actúa principalmente reduciendo la señal inflamatoria, y DHA mejorando la estructura y la resolución, así que juntos modulan mejor la inflamación que por separado. Por eso, cuando es necesario, siempre elijo para recomendar suplementos que los contengan en la proporción adecuada para cada paciente.

Consumir pescado azul 2–3 veces por semana es una recomendación coherente con la evidencia científica actual.

2. Aceite de oliva virgen extra (AOVE)

Sus polifenoles, especialmente el oleocantal, presentan efectos antiinflamatorios comparables a dosis bajas de ibuprofeno en estudios experimentales. Además, aporta grasas monoinsaturadas que mejoran la salud cardiovascular.

3. Frutas, verduras y hortalizas

Son fuente de vitamina C, carotenoides y miles de fitonutrientes con capacidad antioxidante y moduladora de la respuesta inmunitaria. Su fibra soluble también alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino.

4. Legumbres y frutos secos

Ricas en fibra, minerales y compuestos antiinflamatorios. Además, contribuyen a mejorar marcadores metabólicos asociados a estados inflamatorios.

5. Vitamina D

Más allá de la alimentación, la vitamina D (consumida como D3 o colecalciferol) regula la función inmunitaria y existen evidencias de que niveles adecuados (en la zona óptima, entre 40-60 ng/mL) se asocian con menor inflamación. Su obtención dietética es limitada y la obtención de la exposición solar es cada vez más difícil, por las propias condiciones ambientales, la variabilidad a lo largo del año o en distintas latitudes y por el estilo de vida actual; por eso, valorar una suplementación individualizada puede ser útil en muchos casos.

El papel de los complementos herbáceos como alimentos antiinflamatorios

Cuando la inflamación ya está presente, ciertos compuestos pueden ser de ayuda complementaria:

  • Cúrcuma (curcumina): moduladora del NF-κB, con efectos antiinflamatorios demostrados, aunque su biodisponibilidad es limitada si no se formula correctamente. En dosis alimentarias (consumirla fresca o en polvo como especia) es difícil que alcance niveles realmente relevantes.
  • Jengibre: con estudios que indican reducción de marcadores inflamatorios y dolor en algunos contextos.
  • Omega-3 en cápsulas: especialmente útil cuando no se alcanza la ingesta recomendada mediante la dieta, bien por alergias o por patrones dietéticos como el veganismo o vegetarianismo. En estos casos, la ingesta de omega-3 vegetal (ALA), presente en semillas y frutos secos, no va a ser suficiente y se requiere suplementación de EPA/DHA.
  • Probióticos específicos: algunas cepas (Lactobacillus, Bifidobacterium) pueden reducir la inflamación asociada a disbiosis (alteración/desequilibrio de la microbiota).
Curcuma Comida antiinflamatoria

Aunque pueden ser herramientas interesantes, no sustituyen a un patrón dietético adecuado, y su indicación debe ser individualizada, especialmente si hay patologías presentes.

La alimentación antiinflamatoria también juega un papel importante en la salud intestinal. Si te interesa cómo la inflamación influye de forma directa o indirecta en condiciones como el colon irritable, te lo explico en Dieta para el colon irritable

Si quieres profundizar en nutrientes esenciales implicados en energía y función neurológica, cuya absorción pudiera verse afectada por la inflamación y la disbiosis, como la vitamina B12, te invito a leer Alimentos con vitamina B12.

Más importante que “los alimentos antiinflamatorios” es evitar lo proinflamatorio

La mayoría de personas no necesita buscar alimentos exóticos ni suplementos si no ha corregido antes lo más relevante: reducir la exposición a alimentos que favorecen la inflamación

Alimentos inflamatorios

La evidencia señala como principales responsables de los procesos inflamatorios derivados de la alimentación al consumo excesivo de:

  • exceso de azúcares añadidos
  • harinas refinadas
  • ultraprocesados ricos en grasas trans o aceites refinados
  • carnes procesadas y carnes rojas grasas
  • bebidas azucaradas
  • patrones dietéticos pobres en fibra

La inflamación crónica de bajo grado no suele aparecer por falta de cúrcuma o de omega-3, sino por un estilo de vida mantenido que combina sedentarismo (el ejercicio físico es un potente anti-inflamatorio), poca calidad dietética, estrés crónico y alteraciones del sueño.

La relación entre la obesidad y la inflamación

​​La obesidad no es solo un exceso de grasa corporal: también implica un estado de inflamación de bajo grado. ¿Por qué la obesidad genera inflamación? Esto ocurre porque los adipocitos (las células que almacenan grasa) no solo guardan energía: también funcionan como células endocrinas. Cuando aumentan mucho de tamaño (lo que sucede en la obesidad) los adipocitos se estresan y empiezan a liberar citocinas proinflamatorias (como TNF-α o IL-6). Estas sustancias actúan como pequeñas “señales químicas” que mantienen al organismo en un estado de inflamación crónica leve pero constante, que no duele pero sí afecta al metabolismo, favoreciendo resistencia a la insulina, fatiga y peor regulación del apetito.

Comida antiinflamatorios

Conclusión como dietista-nutricionista

Cuando hablamos de inflamación, el mensaje más honesto y útil es este: no se trata de llenar la dieta de alimentos antiinflamatorios, sino de eliminar todo lo que favorece la inflamación y recuperar un patrón dietético equilibrado.
Los alimentos con propiedades antiinflamatorias (pescado azul, Aceite de Oliva Virgen Extra, frutas, verduras, hierbas y especias, etc.) pueden ayudar, pero funcionan mejor cuando forman parte de una dieta variada y de calidad, como la mediterránea. Y solo en casos concretos puede tener sentido recurrir a suplementos, siempre bajo supervisión de un profesional sanitario.

Si estás en un proceso inflamatorio, tienes obesidad u otra patología de componente inflamatorio y/o metabólico, un seguimiento nutricional puede ayudarte.

Agenda tu consulta nutricional para un seguimiento personalizado y así poder mejorar tu bienestar.

Bibliografía

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